Momento de balances: lo mejor, lo peor y lo meh del 2022 en el cine

Se acerca el final del 2022 y es el momento de hacer balances, ver si se cumplieron las metas realizadas a principio de año, mirarse al espejo y desarrollar un profundo análisis sobre la persona que se ve en el reflejo. ¿Ha crecido, ha mejorado, tengo más o menos likes en Tik Tok, los chacras están alineados? Una tradición milenaria que acá dejamos de lado porque hablamos de películas. De lo bueno, lo malo y lo feo que nos trajeron los últimos 365 días en la pantalla grande (las series quedarán para el último podcast del año).

El criterio de selección es muy simple: se toman en cuenta solo películas cuyo estreno oficial se llevó a cabo el 2022. Es decir, si la peli se estrenó el 2021 en USA y llegó a Chile el 2022, no cuenta. Esa obra pertenece al año anterior. El segundo y último factor a tomar en cuenta y que es más que obvio: solo se habla de los filmes que el autor de esta nota tuvo la suerte de ver. Eso deja afuera varias cintas que se están llenando de elogios, que seguramente serán nominadas al Oscar, pero que no han sido estrenadas en el país o no he podido ver. Así que The Whale, TAR y The Fabelmans no están por acá.

Y no, aquí no se ven películas piratas. Casi nunca.

Estas son buenas, buenas (TOP 5 del año)

Por narrativa, por historia, por impacto y la conversación que surgió de ellas, estas son las cinco mejores películas del año:

Todo en todas partes y al mismo tiempo

El film es una muestra de libertad artística, falta de complejos, autoconsciencia y genio. Una mezcla de aventura, ciencia ficción, drama familiar y cine de artes marciales. Un cóctel emocionante y efectivo. Todo en dos horas de metraje que más allá de la excelente ejecución técnica, esconde múltiples capas que se van develando poco a poco y que congenian en un final sólido y creíble. Ahí radica la valentía: en atreverse a realizar algo distinto, aventurarse a pesar del peligro que significaba llevar a cabo un proyecto tan grande como este con un presupuesto mínimo.

El hombre del norte

Estamos ante un prodigio visual, el cine en su pureza máxima, en donde la imagen golpea con la fuerza de mil palabras, en donde los golpes duelen, el frío se siente y la oscuridad de la noche da terror. Detrás de toda esta mirada sangrienta y turbia, existe un mensaje tan destemplado como la puesta en escena del film: la violencia genera más violencia y la venganza no es tan satisfactoria como se piensa.

Elvis

Con libertades creativas propias de las adaptaciones cinematográficas de los ídolos, Elvis se transforma en un relato bastante preciso del surgimiento y la caída del máximo icono del rock. Con poco espacio para el respiro del espectador, la narrativa avanza incontenible, con un ritmo de edición rápido pero eficaz. Cada punto de inflexión en la vida del protagonista se ve marcada a fuego por uno de sus temas, con letras que calzan de manera perfecta con el periplo de la estrella.

Pinocho de Guillermo del Toro

Desde su proceso de animación increíblemente dedicado, pasando por un guion que juega con la inteligencia de su público adulto, hasta incluso ofrecer nuevas lecciones a los viejos fans, Pinocho de Guillermo del Toro, da un nuevo aliento al género de los cuentos de hadas. Una maravilla técnica, emotiva y creativa, esta versión de Pinocho es un film que permanecerá como una de las mejores cintas animadas de todos los tiempos.

Sin novedad en el frente

La puesta en escena es perfecta, la guerra de las trincheras nos presenta un ambiente asfixiante, sucio, peligroso, sin esperanza. La camaradería entre los protagonistas es lo único que hace llevaderos los largos días de enfrentamientos. El paralelismo que nos presenta al comparar la cruda realidad de los soldados con el acomodado pasar de los generales, llenos de estrellas y falta de empatía, también empuja al espectador a la desolación.

Ya basta de superhéroes…pero al menos dos se la jugaron y funcionaron

Puede que los números al final del día les cuadren a los estudios, pero lo cierto es que el sub género del cine de superhéroes está en una crisis creativa de proporciones, entregando productos que no cumplen con el estándar mínimo de calidad que se les pide a películas de entretenimiento.

En este panorama nefasto, resaltan dos obras que se la jugaron por algo distinto.

The Batman

La historia es sólida de principio a fin. El misterio es convincente, el guion se encamina en la dirección correcta todo el tiempo y hace interactuar de gran forma a sus personajes principales. Los diálogos son precisos y evitan a toda costa ser sobre explicativos, aquellos que tanto abundan en los blockbuster actuales. El director Matt Reeves se la juega y apuesta por la inteligencia del espectador, que será capaz de entrar en el juego de rompecabezas que propone y seguir el camino del héroe. Una tarea para nada fácil, pero que Reeves con una dirección inteligente la cumple sobradamente.

Dr. Strange in The Multiverse of Madness

Esta nueva Dr. Strange se plantea como una película de aventuras, simple en su concepto (para derrotar al villano se debe iniciar una travesía para encontrar un objeto místico), en donde toda la idea del multiverso se utiliza como la excusa para la acción. En otras palabras, es lo mismo que hacia Indiana Jones cuando viajaba de continente en continente. En este caso, el viaje implica diferentes universos. Lo importante es la odisea, el como se llega al clímax. Y eso, para esta película, funciona muy bien.

Las que dejaron con la boca abierta

Avatar: El sentido del agua

Después de verla en formato IMAX, con el cuestionado HFR de 48 cuadros por segundo y en 3D, solo se puede asegurar algo: El sentido del agua es un espectáculo visual que solo se puede ver en el cine. Este mismo film, en pantalla chica o a través del streaming, seguramente será una versión deslavada y sin gracia. Es, por donde se le mire, una maravilla visual, revolucionaria y que hace palidecer otras obras cargada a lo digital, como Endgame, que comparada a la obra de Cameron parece filmada en un garaje (bueno, probablemente fue filmada en el garaje).

Top Gun: Maverick

36 años después de que Top Gun lo transformara en una estrella de la pantalla grande, Tom Cruise retoma el papel de Pete Mitchell, alias Maverick, para una secuela que supera con creces cualquier expectativa. El film, dirigido por Joseph Kosinski, es ante todo un increíble espectáculo audiovisual que justifica absolutamente verla en pantalla grande. Aunque sigue la lógica de las recuelas, lo cierto es que esta apuesta tiene mucho más corazón que la mayoría de ellas.

Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos

Debo reconocer que este año, en particular, no me enganché con el cine latino. A pesar de esto, debo destacar un film que viene del otro lado de la cordillera.

Argentina 1985

“El sadismo no es una ideología política, ni una estrategia bélica, sino una perversión moral”, dice Julio César Strassera (interpretado por el eterno Ricardo Darín) hacia el final del monólogo con el que termina por convencer a los jueces sobre la atrocidad de la dictadura militar en Argentina desde 1976 hasta 1983. “Argentina, 1985”, no solo es un emotivo y afectivo drama histórico al puro estilo hollywoodense, sino también es un contundente y vivaz rechazo hacia la violencia perpetrada por los gobiernos.

Arranca que te matan

El género favorito de todos nos dejo tres joyitas para gritar y comentar.

X

Para cualquier conocedor del slasher la promesa es sencilla: debe haber muchas muertes ingeniosas, un villano macabro y aparentemente invencible, sexo y una heroína cuya tenacidad nos guíe a lo largo de la historia. “X” cumple esta promesa con excelencia y un gran cuidado técnico: una estética pulida que captura perfectamente la vibra de los 70 (particularmente la de “La masacre de Texas”, a la cual hace más de un homenaje), una edición caótica y dinámica, tomas largas que mantienen la atención y el suspenso son algunos de los ingredientes en un trabajo en el cual se puede ver el cariño por este tipo de cine.

El Menú

Este film de suspenso, con tintes de horror (si tomamos como base la descripción de Hitchcock del género), es una carta de sensaciones extremas que esconden detrás de una historia de venganza la critica a una sociedad vacía y egoísta, un reflejo de la crisis del capitalismo como motor del desarrollo humano. 

Sonríe

Sin rehuir a los códigos del terror más clásico, Sonríe nos presenta una obra que habla de las enfermedades psiquiátricas y como quienes la padecen quedan presa de su propia mente. El padecimiento, el horror que vive Rose, la protagonista, son los mismos que deben sentir aquellos pacientes con esquizofrenia o delirio, incapaces de distinguir la fantasía de la realidad y menos lograr que sus cercanos les crean. Es en esa veta donde subyace el verdadero miedo propuesto por el realizador, propuesta que encaja perfectamente con esta trama y logra, rápidamente, que el público empatice y tema por el personaje principal. Y aún más importante: logra que lo entienda.

Devuelvan la plata

El 2022 también nos trajo desaciertos. Esas pelis que no valieron el tiempo invertido en ellas y menos aún la entrada al cine (o el mes de streaming).

Jurrassic World Dominion

Dominio es, a la saga de los dinosaurios, lo que The Rise of Skywalker fue para Star Wars. El peor final de ciclo imaginable, un checklist de todo lo que se debe hacer para cumplir una fórmula. Pero sin alma, sin convicciones. Olvidable y un insulto a la gloriosa película original del maestro Steven Spielberg.

Black Adam

15 años pasaron desde que se anunció que Dwayne Johnson, “La Roca”, se unió al cine de superhéroes interpretando a Black Adam, un antihéroe que funcionaba como principal antagonista de Shazam. Finalmente el film se estrenó y su estructura narrativa evidencia todos los cambios de dirección que tuvo la historia. Aunque es un espectáculo visual muy entretenido, no deja de ser un desastre argumental. Un fracaso monumental que fue la lápida del moribundo Universo Extendido de DC.

Pinocho de Robert Zemeckis

Una película sin alma. El estudio no se arriesga ni un poco en su realización, misma que demuestra la decadencia de un gran director como Robert Zemeckis quien ya está lejos de aquel creativo innovador de los años 80. Disney tomó un cadáver, le ató hilos en las extremidades y lo puso a bailar frente a la cámara para seguir ganando dinero.

Pero que risa, tío

Al igual que el cine latino, para mi no fue un gran año de comedias. Pero destaco esta meta película protagonizada por Nicolas Cage.

El peso del talento

El peso del talento es una amalgama de todo lo que fue Nicolas Cage y todo lo que es hoy. Tom Gormican dirige esta cinta divertida, audaz, que se toma tan en serio como lo hace el propio Cage. Una comedia de acción en que el actor se interpreta a sí mismo y hace un recorrido nostálgico por sus grandes papeles de la mano de Javi, un fan interpretado por un sólido Pedro Pascal que es también millonario y asociado a una familia criminal. Su idolatría hacia Cage lo lleva a contratarlo para que esté presente en su cumpleaños, sin embargo dos agentes de la CIA reclutan a Nick para que investigue un secuestro al interior del palacio mediterráneo de Javi.

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