Regreso a Pandora: la forma por sobre el fondo

Avatar: El sentido del agua es una de las películas más esperadas del año, por dos motivos principales. Uno, es la secuela de la película más taquillera de la historia y el último gran fenómeno de la pantalla grande no asociado al cine de superhéroes. Dos, es una película de James Cameron, y tal como dicen los conocedores:

“Nunca se apuesta en contra de James Cameron”.

Cameron, uno de los cineastas más obsesivos de todos los tiempos, se tardó trece años en sacar adelante la secuela de Avatar, creando para ello una nueva tecnología de captura de movimiento bajo el agua, buscando el hiperrealismo para plasmar en pantalla el rico mundo de Pandora, un universo entero con sus propias reglas que está a la par de lo realizado por George Lucas en Star Wars (al menos en los detalles).

Después de verla en formato IMAX, con el cuestionado HFR de 48 cuadros por segundo y en 3D, solo se puede asegurar algo: El sentido del agua es un espectáculo visual que solo se puede ver en el cine. Este mismo film, en pantalla chica o a través del streaming, seguramente será una versión deslavada y sin gracia. Es, por donde se le mire, una maravilla visual, revolucionaria y que hace palidecer otras obras cargada a lo digital, como Endgame, que comparada a la obra de Cameron parece filmada en un garaje (bueno, probablemente fue filmada en el garaje).

Habiendo zanjado ese punto, la siguiente pregunta es la más lógica: ¿es El sentido del agua una buena película?

Una espera de 12 años

Avatar: El sentido del agua podría considerarse un remake suave de la primera entrega. Desde el punto de vista del fondo, una vez más nos cuentan la historia de una fuerza extranjera, sin ética ni respeto por la cultura y el ecosistema del pueblo invadido, que arrasan con los recursos naturales del planeta. La resistencia no tarda en aparecer, en este caso asociado al mar más que al bosque.

Narrativamente es un film simple, que trata de ser algo más complejo. En ese apartado, comparte la misma característica que su antecesora. Es una historia interesante, bien contada, pero para nada fuera de lo común.

Es imposible no hacer la comparación con lo que hizo George Lucas con las precuelas de Star Wars. Cameron también deja la historia en un segundo plano en favor de la experimentación, de empujar al límite la tecnología, de crear una obra insuperable en forma, pero con muchos peros en el fondo. A no confundir, Avatar cumple en este apartado, no es un relato perezoso ni poco planificado.

Difícil recordar a los personajes

Una consecuencia de lo expuesto anteriormente es que, de nuevo, al igual que la primera parte, El sentido del agua será recordada por su espectáculo y no por su historia o sus personajes. El desarrollo de los protagonistas es prácticamente nulo, su arco empieza y termina casi sin ningún cambio. No hay un viaje destacable o memorable, tanto así que es difícil, apenas uno abandona la sala, recordarlos o identificarlos. La familia de Jake Sully (Sam Worthington) y Neytiri (Zoe Saldaña), que se supone es el pilar de todo, genera cero empatías. Genéricos en su concepción, planos en su desarrollo, exquisitos en su expresividad. Pero esto último es, de nuevo, fruto de la experimentación de Cameron.

Poco poder de síntesis

Asociado a lo anterior, uno de los peros injustificables de El sentido del agua es su extensa duración. En todo caso el poco poder de síntesis no es algo poco común en la filmografía de Cameron. Ojo, aquí la crítica no tiene que ver con la duración de una cinta, va por el análisis sobre si era necesario tanto metraje para decir tan poco.

El segundo acto está lleno de imágenes maravillosas, pero también de sub tramas que son repetitivas en torno al mensaje central ecologista del film. Tampoco se aprovecha para profundizar y darle más volumen a los personajes. Simplemente es una hora completa en donde Cameron nos muestra lo que da la tecnología, hasta donde puede asombrar y que tanto puede empujar el realismo en pantalla.

Pero de historia muy poco. El último acto es trepidante, pero aun así dura cerca de una hora. Creo que con media hora menos, El sentido del agua ganaría muchos puntos como obra cinematográfica.

Las secuencias de acción: James Cameron en su mejor forma

Y hablando de esa última hora, solo se puede alabar y aplaudir el sentido del movimiento y la acción de James Cameron. Nos demuestra que el director de Aliens y Terminator 2 no se ha ido, está ahí, y cuando lo desea sabe entretener y poner los pelos de punta. Es aquí donde mezcla el cine clásico, con cortes rápidos, primeros planos significativos, grandes planos impresionantes y el mostrar más que decir. Una joya.

Un espectáculo que solo se puede apreciar en el cine (y en formatos especiales)

Al cerrar se debe volver al primer punto. Avatar: El sentido del agua fue creada para verse no solo en pantalla grande, sino que en formatos especiales. Aunque no he tenido la oportunidad de verla en un formato normal (probablemente eso pasará cuando aparezca en streaming o formato casero), podría asegurar que su impacto es significativamente menor y sacará a flote las cosas de la película que no son tan buenas.

Es algo similar a lo que sucedió con la primera Avatar. Aquellos que la vieron en el cine y en 3D la recuerdan de mejor forma que quienes la vieron en una función regular o en algún formato casero. No se aprecia de la misma forma, no se siente de la misma forma.

El éxito o fracaso económico radicará en cuantas personas optarán por darle la oportunidad a esta secuela en la pantalla grande. Cameron ya ha demostrado que tiene las herramientas para convencer a la audiencia, además del boca en boca que, estoy seguro, será mucho más potente entre quienes la vieron en su máxima expresión.

Avatar: El sentido del agua supera a la original en el aspecto técnico, en la puesta en escena y en las secuencias de acción. Se queda al mismo nivel en lo narrativo y en el desarrollo de personas. Pero más allá de aquellos peros, es una cinta que se debe ver en pantalla grande para ser apreciada y valorada.

Avatar: The way of the water. País: EE.UU. Año: 2022. Dirección: James Cameron. Reparto: Sam Worthington, Zoe Saldaña, Stephen Lang, Sigourney Weaver, Kate Winslet. Género: Ciencia Ficción. Guion: James Cameron, Rick Jaffa, Amanda Silver.

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