Licorice Pizza

Paul Thomas Anderson es uno de los realizadores independientes más importantes de los últimos 30 años. Obras como Boogie Nights, Petróleo Sangriento y Magnolia son universalmente aclamadas. Películas complejas, llenas de capas y subtextos, todo lo contrario a su más reciente cinta: Licorice Pizza, que nos relata una historia sencilla e íntima acontecida a principio de los 70 en su adorado Valle de San Fernando en Los Ángeles. Nominada al Oscar a Mejor Película, este es sin duda su film más luminoso y alegre.

Licorice Pizza (nombre de una tienda de discos de la época y hace referencia a la importancia de la música en el film) es la historia de Alana Kane (Alana Haim) y Gary Valentine (Cooper Hoffman), de cómo crecen, salen con sus amigos y van cultivando el amor. Ella tiene 28 años (aunque dice que tiene 25) y se siente estancada emocionalmente, con la necesidad imperiosa de avanzar hacia la adultez. Gary, un adolescente de 15 años con un gran talento para los negocios, le ofrece la oportunidad no solo de agregar una dosis de aventura, sino que también de darle sentido a su monótona vida.

La película se compone de varias historias cortas que nos van contando como se va desarrollando la historia de Gary y Alana. Múltiples anécdotas que sirven para construir un relato en esencia optimista, agradable, inocente cuyo motor principal es la nostalgia. También es una oda al espíritu adolescente, ese que con una sonrisa en la cara simplemente corre hacia donde cree será feliz. En esta película los piques, a veces sin destino y otras veces con un objetivo claro, son recurrentes y todos tienen un significado, lo que se hace evidente hacia el final del metraje.

Licorice Pizza es hipnotizante. Cada plano, cada toma, cada secuencia es hermoso, filmados con cuidado y precisión, con estilo clásico (cámara a la altura de los ojos) y que son capaces de capturar en pantalla la esencia de una era. Es pasmosa la belleza de la fotografía y como el realizador es capaz de combinar el playlist con los estados de ánimo de ambos protagonistas. Acá hay muchos personajes, pero es la pareja de Gary y Alana el corazón que palpita y enamora al espectador. La mejor descripción de este film es que se trata de una película que enamora desde el primer hasta el último plano.

En este proceso de enamoramiento con el film es fundamental el trabajo de Alana Haim. La actriz y cantante, cuyo nombre real fue adaptado para el personaje, nos entrega una actuación memorable. Creo que la apuesta de Anderson no podría llegar a buen puerto de no ser por su interpretación tan honesta y convincente. Desde los gestos más pequeños, como las miradas burlonas que aparecen cuando trata a Gary como un niño, hasta las emociones internas más complejas que son abordadas en una secuencia extraordinaria en que conduce un cambión sin bencina marcha atrás por las cuestas de San Fernando. Una actuación que merece ser analizada más de una vez y merecía una nominación al Oscar que inexplicablemente no llegó.

Licorice Pizza es una comedia romántica, pero muy al contrario de lo que se menciona, no es una coming of age, es decir una película que retrata el proceso de crecimiento desde la adolescencia a la adultez. Al contrario, el viaje de Alana es el proceso inverso. A principio de los 70, cuando el optimismo de los 60 en un futuro mejor ya comenzaba a morir para dar paso a un mundo mucho más oscuro, lo que Alana decide es viajar de la madurez a la adolescencia ya que hacia adelante no hay nada interesante o que valga la pena.

La segunda hora del film se siente menos fresca que la primera, no cabe duda. Quizás sea así porque es el momento en que comenzamos a crecer junto a Alana, es el relato más adulto que nos saca del encanto de la primera parte. Puede que haya sido finalmente el objetivo de Paul Thomas Anderson: presentarnos el contraste, aunque al final como un regalo al espectador nos trae de vuelta al estadio inicial. Puro amor y optimismo. A pesar de este bajón, en esta segunda fase podremos encontrar toda la pequeña historia del productor de cine Jon Peters (Bradley Cooper) que es hilarante.

Licorice Pizza es divertida y placentera, brillante en su forma y cándida en su contenido. Sin embargo, en ella están presentes las principales obsesiones del cine de Paul Thomas Anderson, relacionadas con las transformaciones sociales, urbanísticas y políticas. Aunque no lo pareciera, todas y cada una de ellas son importantes en el desarrollo del Valle de San Fernando (en donde creció en la vida real) y en el futuro de Alana, Gary y toda su comunidad.

FICHA TÉCINA: Título original: Licorice Pizza. Dirección: Paul Thomas Anderson. Guion: Paul Thomas Anderson. Fotografía: Paul Thomas Anderson, Michael Bauman. Reparto: Alana Haim, Cooper Hoffman, Sean Penn, Tom Waits, Bradley Cooper, Ben Safdie, Maya Rudolph, Joseph Cross. País: Estados Unidos. Año: 2021. Duración:  133 minutos.

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