Belfast

Uno de los comentarios más recurrentes que se pueden encontrar en redes sociales sobre Belfast, el drama de Kenneth Branagh nominado a Mejor Película en la próxima ceremonia de los Oscar, es que se trata de una copia de Roma, de Alfonso Cuarón. Y la comparación puede tener sentido: ambas recrean la infancia de sus directores, son en blanco y negro y su historia se desarrolla en medio de un conflicto político y social. Sin embargo el film del director irlandés es mucho más ingenuo que la del mexicano.

Ambientada en el puerto de Irlanda del Norte, foco de algunos de los conflictos más violentos ocurridos entre protestantes y católicos a finales de los 60 y principios de los 70, la película sigue las vivencias del alter ego de Branagh, un niño llamado Buddy, que vive en un barrio cercado por barricadas y peleas que poco entiende. Sus padres interpretados por Jaime Doorman y Catriona Balfe (que solo son acreditados como Pa y Ma) deben enfrentar la crianza de Buddy y su hermano, con una deuda de impuestos que los mantiene en un constante peligro de embargo. Los abuelos encarnados en Ciarán Hinds y Judy Dench (simplemente Pop y Granny) son un apoyo emocional constante para un niño que lejos de abandonar tempranamente su infancia, la vive a pesar del nocivo ambiente en el que vive.

Aunque el convulsionado entorno, en donde el fanatismo religioso golpea fuertemente a todos los protagonistas, Belfast no es un film político. Es una película costumbrista, principalmente de corte familiar, con un guion tiende a seguir lugares comunes de filmes coming-of-age. Branagh opta por un estilo pulcro, buscando la perfección en cada toma, con planos hermosos pero muchas veces hacen perder algo de fuerza al relato. Lo que se ve en pantalla es perfecto, pero transmite poca emoción al espectador.

Lo más llamativo del relato es el permanente contraste entre la inocencia infantil y las miserias de los adultos, generando sensaciones que van en direcciones opuestas: nostalgia y amor al barrio y vecinos, versus resentimiento y rencor hacia aquellos que impidieron una convivencia armónica entre ellos. Los pequeños instantes en que aparece el color en pantalla buscan reflejar dichos contrastes, así como algunas secuencias que parecieran fuera de lugar dado el momento en el que acontecen. Podríamos atribuir dichos instantes a los recuerdos imprecisos de un niño, pero lo cierto es que aquello no queda claro.

El elenco sostiene el film de gran manera, una elección de casting correcta, en donde resaltan las actuaciones de Judy Dench y Ciarán Hinds. La actriz, con solo unos minutos en pantalla, entrega un par de secuencias conmovedoras y tan potentes que parecieran sacadas de otras película.

Aunque es un ejercicio siempre odioso, volvemos al inicio de esta reseña: definitivamente Belfast no es una nueva Roma. Allí donde Alfonso Cuarón se arriesgó con un film incómodo y cuestionador, Branagh lo hace con una película bastante más convencional y sentimental que no interpela al espectador, más bien lo adormece.

Ficha Técnica. Dirección: Kenneth Branagh Reparto: Caitriona Balfe, JamieDornan, Judi Dench, Ciarán Hinds, Jude Hill,Lewis McAskie, Colin Morgan Título original: Belfast País: Reino Unido Año: 2021  Género: Drama Guion: Kenneth Branagh Fotografía: Haris Zambarloukos 

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