Un príncipe en Nueva York 1 y 2

Un Príncipe en Nueva York es un clásico ochentero. La mayoría de las personas recuerdan la película de Eddie Murphy, que estaba en su mejor momento en Hollywood. Yo, por el contrario, nunca le presté atención.  Pero la expectativa que despertó el estreno de la segunda parte por Amazon Prime Video, pensé que para hacer una buena reseña de la secuela era obligatoria ver la original.

Así que en un lapso de 24 horas vi la saga completa y aquí van mis impresiones de ambas cintas:

Un príncipe en Nueva York (1988)

Eran los fabulosos 80, la década que la nostalgia nos hace recordar mucho mejor de lo que realmente fue. Mientras en Chile nos preparábamos para el plebiscito que acabaría con la Dictadura de Pinochet (a medias), el mundo todavía experimentaba la guerra fría. En Hollywood, un joven Eddie Murphy era una estrella consolidada después de protagonizar algunas de las comedias más populares de la década, como Un detective suelto en Hollywood y la saga de 48 horas.

En esa línea, Un príncipe en Nueva York (Coming to America en inglés), es pensada para el lucimiento de Murphy, a quien le consiguieron como compañero a una estrella de color en ascenso por esos días, un Arsenio Hall que alcanzaría fama con su show televisivo.

De la mano del director John Landis (el mismo de Un detective suelto en Hollywood), se nos presenta una historia simple pero que empatiza fácilmente con la audiencia: Eddie Murphy interpreta a Akeem Joffer, el príncipe heredero de la ficticia nación africana de Zamunda, que llega a los Estados Unidos con la esperanza de encontrar una mujer con la que pueda casarse.

Fue la primera película en la que Murphy hizo múltiples papeles, siempre acompañado por Arsenio Hall que también se pone en la piel de variados personajes. Son precisamente estos los momentos mejor logrados y recordados, destacando la interacción en la barbería de Queens, que es donde se desarrolla gran parte de la cinta.

La película tiene algunos momentos genuinamente divertidos, pero además trata de complementar el humor con un mensaje de fondo que hoy se entiende perfectamente: por un lado la búsqueda de sí  mismo pero y el derecho a la emancipación, especialmente de las mujeres. Porque aquí si existe un discurso feminista que a pesar de ser liviano, no eran tan común en los locos 80.

Mi momento favorito es cuando aparecen Randolph y Mortimer Duke (Ralph Bellamy, Don Ameche), los hermanos que eran los villanos de otra comedia muy ochentera: De mendigo a millonario con Dan Akroyd y Eddie Murphy. Si, un universo compartido treinta años antes que Marvel.

A pesar de que es un film bastante lento para los canones actuales, Un príncipe en Nueva York es un film agradable de ver, que tiene mucha personalidad y justifica el cariño que se le tiene.

Ahora, es probable que para las nuevas generaciones sea una lata.

Un príncipe en Nueva York 2 (2021)

La secuela llega tres décadas después a Amazon Prime Video y se transformó en un evento para todos aquellos que ya pasamos los 40 años. Un ejercicio de nostalgia que también despertó la inquietud del público: ¿será una basura o estará a la altura?

En mi opinión, está a la altura. He visto muchos comentarios con esos argumentos falaces y francamente estúpidos de “oh, me arruinó la infancia” o “destruyeron la franquicia”. Para empezar, la primera cinta es simpática pero está lejos de ser una gran película o un clásico inolvidable. Segundo, pasara lo que pasara con la secuela, no arruinaría la original.

El ex príncipe Akeem Joffer  está a punto de convertirse en rey de Zamunda cuando descubre que tiene un hijo que nunca conoció en Estados Unidos, un nativo de Queens conocedor de la calle llamado Lavelle (Jermaine Fowler). Honrando el último deseo de su padre (James Earl Jones) Akeem y Semmi (Arsenio Hall) parten hacia América una vez más en busca del heredero perdido.

La película es absolutamente coherente con la primera parte. Sigue siendo un film sencillo, con una premisa simple que se puede entender fácilmente. Al ver el tráiler pensé que iban a recurrir a los gags y forzar situaciones para volver a visitar los viejos lugares y personajes. Me equivoqué en ambas premisas: no está llena de gags ya que hay un esfuerzo por construir una historia decente y no forzada, ya que dentro de la lógica interna del film, todo se justifica.

Al igual que en la primera parte, dentro del humor también hay temas más serios. Vuelve a tocarse con mayor fuerza el concepto de igualdad y feminismo, enfocándose en la hija del rey que debe ver como las tradiciones aplastan sus ambiciones de llegar al trono solo por ser mujer. Incluso hay una crítica política que no por breve se puede pasar (ojo con este mini spoiler): al visitar la barbería, se dice literalmente que desde que ellos visitaron el lugar el país se ha vuelto un antro de Nazis, en clara referencia al gobierno de Trump.

En términos de producción se ve mucho mejor que la primera aunque costó bastante menos (Eddie Murphy ya no cobra lo de antes tampoco) y existe un metalenguaje que es muy divertido, como cuando se habla de lo mal que está Hollywood al producir secuelas y remakes que nadie pidió.

En resumen, ambas películas me parecieron muy similares. Ambas son divertidas, con una construcción de personajes sencillos pero lo suficientemente buena para generar empatía en el público. La segunda termina siendo un chiste sobre el chiste, pero cuando el viaje está cerrando hay poco de que quejarse.

Sobre si es obligatorio ver la original para disfrutar la segunda parte, la respuesta es un rotundo sí. Ambas películas están en Amazon Prime Video.  

Agregar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s