No mires arriba (Don’t Look Up)

Vivimos en la era de la idiocracia. Un momento en la historia en que personas sin conocimientos sobre nada son capaces de cuestionar decenas o hasta cientos de años de descubrimientos científicos sin arrugarse y dando como argumentos meras especulaciones que no tienen ningún sentido ni sustento. Es así como movimientos absurdos que deberían generar burla tienen miles de adherentes, como es el caso de los anti vacunas y los terraplanistas. Pensar que esta masa es capaz de entregarle el poder a personas que piensan igual es muy desesperanzador y nos hace ver con mucho pesimismo el futuro. Por eso si usted se sintió agobiado y triste después de ver No mires arriba, déjeme decirle que no está solo y al menos quien escribe comparte su preocupación.

Adam Mckay es un director de comedia. Empezó trabajando con Will Ferrel y con el tiempo evolucionó hacia la sátira política. Se ríe del poder y crítica abiertamente a las autoridades y el estilo de gobernanza de Estados Unidos, algo que logró con éxito en Vice y La Gran Apuesta. Con este film, estrenado directamente en Netflix, sigue en esa línea de crítica social, situándonos en un escenario de apocalipsis. Dos astrónomos interpretados por Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence descubren que en poco más de seis meses un cometa mata planetas impactará la tierra en las costas de Chile (era que no). Ante la noticia, el gobierno estadounidense no toma las medidas necesarias y piensa que con el simple hecho de no mirar hacia arriba el problema desaparecerá.

Mckay toma esta historia como una metáfora para hablarnos de como tuvimos la oportunidad de salvar el planeta del calentamiento global y hemos decidido dejarlo avanzar hasta llegar a un punto en que se pone en riesgo nuestro propio devenir. También nos habla sobre la polarización de una comunidad que pareciera tomar partido por uno u otro bando sin pararse a pensar si hay suficientes argumentos para sustentar sus ideas. Por último, como si no fuera poco, suma al cóctel una notable crítica al manejo de los medios de comunicación y el machismo en el área de la ciencia.

Con tanta cosa junta, ¿funciona la sátira? Por momentos de manera genial, sobre todo en los espacios de interacción entre los científicos y los políticos, especialmente con la Presidenta de Estados Unidos, una caricatura de Donald Trump muy bien pensada a cargo de Meryl Streep y sobre todo de su hijo, interpretado por Jonah Hill, cuyo especial “talento” para decir tonteras en los momentos menos oportunos. Sin embargo, la visión que el realizador plasma en pantalla es tan desoladora que no termina de cuajar porque lo que debería ser gracioso es demasiado cercano a la realidad como para estar riendo. Hasta el magnate de la tecnología, personificado por un genial Mark Rylance, interpretando a un personaje muy similar al realizado en Ready Player One pero en tono maligno, es suficientemente reconocible en las figuras de Musk o Beezos.

El realizador es tan efectivo en la creación de los estereotipos antes mencionados que es muy fácil asimilarlos a la fauna política y televisiva de cualquier país. Al menos aquí en Chile, epicentro del desastre, es muy fácil hacerlo.

El último acto es el más complejo de sobrellevar, especialmente desde que aparece el personaje de Timothée Chalamet en pantalla. En este punto ya no queda nada de comedia y la historia se decanta por un tono aún más apremiante. Sin embargo esa postura es válida. ¿Acaso no deberíamos estar aterrados ante lo que se aproxima, ante lo inevitable de la catástrofe? Aún así, ya cerca de las dos horas y media de metraje termina siendo algo repetitiva, aunque el cierre tiene instantes bien emotivos.

A pesar de que es demasiado larga y tiene un ritmo irregular, el mensaje, el increíble reparto y la profunda reflexión que debería despertar en el espectador, hacen de este film uno de los más interesantes del presente año.

Ficha técnica

Título original: Don’t Look Up

País: Estados Unidos

Director: Adam Mckay

Protagonistas: Leonardo Dicaprio. Jennifer Lawrence, Meryl Streep, Cate Blanchett, Timothée Chalamet, Jonah Hill, Mark Rylance.

Duración: 145 minutos

8 comentarios

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