Crítica: Dumbo de Tim Burton

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La primera vez que vi una película de Tim Burton quedé maravillado, merced de un estilo único que venía a refrescar de gran forma a la industria de fines de los 80. Con el correr del tiempo y gracias a clásicos como Batman Vuelve, El Joven Manos de Tijera y Ed Wood, se ganó la condición de autor en mayúsculas, con un sello inconfundible y difícilmente imitable que ha estado presente prácticamente en la totalidad de su carrera. Lamentablemente, después de Alicia en el País de las Maravillas, esa visión se ha ido apagando, algo que queda de manifiesto en su adaptación de Dumbo. 

Siguiendo con los remakes de cintas animadas clásicas de Disney, política de negocios que en busca de la taquilla fácil es capaz de profanar hasta al más santo de sus productos, Dumbo nos trae al live action las aventuras y penurias del elefante que transforma la malformación de sus orejas en una cualidad que le permite superar todo obstáculo en la búsqueda de la felicidad y su familia. En términos de guión y a diferencia de otras adaptaciones, como la nefasta La Bella y la Bestia, Burton no se ciñe literalmente a la historia original y nos presenta una narrativa ligeramente diferente, lo que nos entrega una experiencia nueva.

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Los problemas comienzan con una estética recargada, llena de CGI, que es un esfuerzo de imitar lo que hacia Burton en sus inicios.Tan loco como suena, el viejo Tim trata de emularse a sí mismo, casi siempre sin éxito. Casi, porque en ciertas secuencias si podemos disfrutar del toque y el genio del realizador, momentos que no sólo se limitan a lo visual. La devoción del cineasta por los personajes inadaptados en un mundo que no les comprende vuelve a hacer acto de presencia para brillar y redimensionar la historia del elefante orejudo. Pero cuando nos entusiasmamos y maravillamos, viene la ruptura que nos devuelve a la triste realidad y nos sumerge, de nuevo, en un film de carácter artificial que no es aceptado por el cerebro o el corazón.

Uno de los elementos que despertaron mi interés incluso antes de ver el film era la reunión del director con dos de sus actores fetiches previo a la era de Johnny Deep: Michael Keaton y Danny DeVito. En ellos se puede apreciar un discurso que parece morder la mano que le está dando de comer, ya que ataca el modo en que las corporaciones tratan de devorar las creaciones más personales para alcanzar la hegemonía de la industria a toda costa. Lamentablemente el subtexto y los actores naufragan en un mar de caracterizaciones marcadas por el cliché, algo tan lejano a lo que hacía Burton que perturba.

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La banda sonora de Danny Elfman intenta dar emoción y épica a escenas que casi nunca lo merecen. A pesar de esto, su estilo, que se acopla a la perfección al mejor Burton, destaca dentro de los puntos positivos del film.

Si bien Dumbo supera a la anterior película de Tim Burton, Miss Peregrine y los niños peculiares, padece de los mismos problemas. Una narrativa plana, personajes estereotipados sin pizca de gracia y una estética sobrecargada que intenta copiar, sin lograrlo, su estilo de antaño. Un remake olvidable dentro de un panorama de re-estrenos live action innecesarios que solo dañan el legado de obras que no merecen el maltrato de Disney y su plana de ejecutivos.

Dumbo está disponible en blu-ray y sistemas de pague por ver.

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