Los secretos de Dumbledore

El regreso al mundo mágico de Harry Potter ha sido muy decepcionante, tanto para los fans más acérrimos como para los casuales. La franquicia de Animales Fantásticos tuvo un comienzo prometedor, pero ya en la tercera entrega confirma que la saga ya no tiene nada interesante que entregar, presa de la improvisación derivada de la imperiosa necesidad de estrujar la marca más rentable de Warner Bros. Aunque Los secretos de Dumbledore supera el bajo listón de Los crímenes de Grindelwald, no alcanza a entusiasmar y es muy posible que marque en el cierre anticipado de la historia que en un inicio contemplaba cinco partes.

El profesor Albus Dumbledore (Jude Law) sabe que el poderoso mago oscuro Gellert Grindelwald (Mads Mikkelsen) está haciendo planes para apoderarse del mundo mágico. Incapaz de detenerlo él solo, confía en el Magizoólogo Newt Scamander (Eddie Redmayne) para dirigir un intrépido equipo de magos, brujas y un valiente panadero Muggle en una misión peligrosa, donde se encuentran con antiguos y nuevos animales y se enfrentan a una legión cada vez más numerosa de seguidores de Grindelwald. Hay mucho en juego así que nos preguntamos hasta cuándo podrá permanecer Dumbledore al margen.

A diferencia de su predecesora, esta tercera parte es más ágil y entretenida. Un mérito que tampoco era muy difícil de lograr. Lamentablemente, al igual que ocurrió con el Episodio IX de Star Wars, el director David Yates, un veterano en el mundo mágico, dedicó gran parte del metraje a solucionar las inconsistencias del capítulo anterior, tratando de enganchar al mismo tiempo con el espíritu que hizo de Harry Potter un fenómeno hace ya dos décadas. En éste último objetivo falla, ya que cae presa del apresuramiento al tratar de cerrar medianamente bien arcos argumentales que necesitaban más tiempo de desarrollo tras el desperdicio de minutos de la segunda parte. El personaje más afectado con esto es Credence, interpretado por Ezra Miller y que estaba llamado a ser el gran antagonista y termina siendo un secundario poco influyente.

No podemos olvidar que este film tuvo que hacerse cargo de las polémicas externas que afectaron a J.K Rowling (la creadora de la saga) y a Johnny Depp, el Grindelwald original. Tras ser tildada de homofóbica e intolerante, en un ejercicio de retro continuidad la escritora confirmó que Dumbledore era gay y tuvo una relación con Grindelwald, lo que en el papel otorgaba profundidad a la historia, limpiaba el nombre de la autora y prometía un cierre mucho más emocionante. Sin embargo, la historia aborda esta conflicto de forma muy suave y dista mucho de ser lo más importante del relato.

Por otro lado, Mads Mikklesen reemplazó a Depp en el papel del villano. Y a pesar de sus reconocidos dotes actorales, carece del carisma que necesitaba el antagonista. Uno que su predecesor si le aportaba al personaje. Como contraparte, Jude Law cumple muy bien como un Dumbledore de mediana edad.

A pesar de las mejoras que presenta esta tercera parte, toda la saga de Animales Fantásticos sigue sintiéndose poco relevante. Una historia que pierde el hilo constantemente, un conflicto que no se siente urgente, una trilogía que no justifica su existencia más allá del aspecto comercial. Posiblemente son los fanáticos más incondicionales quienes le encontraran algún atractivo, pero las cifras de taquilla indican que ni siquiera en este fandom es de verdad importante lo que sucede en este periodo del mundo mágico.

Dirección: David Yates Reparto: Mads Mikkelsen, Jude Law, Eddie Redmayne, Ezra Miller, Katherine Waterston Título original: Fantastic Beasts: The Secrets of Dumbledore País: Reino Unido Año: 2022  Género: Fantasía Guion: Steve Kloves, J.K. Rowling Duración: 142 min.