REPOST: Drive my car, OSCAR a mejor película internacional

Un viaje íntimo, calmo, pero no por ello menos poderoso y transformador. La tormenta vive en el interior de los protagonistas de Drive my car, cinta de Ryūsuke Hamaguchi que compite en las categorías de mejor película y mejor película extranjera en la próxima edición de los Oscar. Un film contemplativo, de planos largos, de conversaciones sinceras y reales. Drive my car, a partir de hoy 1 de abril disponible en MUBI, es de esas obras que muy poca gente ve en la actualidad y que nos recuerda por qué el cine es considerado un arte y no solo un mero entretenimiento.

Tras un trágico acontecimiento, Yûsuke Kafuku (Hidetoshi Nishijima), un actor y director de teatro, acepta dirigir la obra Tío Vania de Antón Chéjov para un festival de teatro en Hiroshima. Entre los actores que buscan participar está Kôshi Takatsuki (Masaki Okada), un joven cuya presencia obliga al dramaturgo a enfrentarse a un asunto sin terminar de su pasado. En medio de viajes con una silenciosa y eficiente chofer (Tôko Miura), Yusuka trata de darle sentido a una existencia que parece haber perdido toda alegría y pasión.

Es la primera película que veo de Hamaguchi y solo puedo decir que deseo ver más de este director. Drive my car es un film que llama la atención por su hermoso diseño, con protagonistas vivos y reales, que deambulan por una historia que fluye a través de un montaje pasmosamente efectivo, a tal punto que sus tres horas de duración apenas se sienten. Hipnótica por momentos, lo que nos presenta Hamaguchi es lo más cercano que he visto en años a abrir la ventana y mirar lo que acontece afuera.

Drive my car es un tratado de la naturaleza humana, nunca fácil de entender, con sentimientos complejos que son difíciles de retratar de manera tan precisa como lo hace el realizador. Es increíble como en pantalla las dudas y emociones de los protagonistas fluyen y golpean al espectador. Aquello que es complicado de formular, de decir o escribir, efectivamente lo podemos ver a través del uso magistral de la narrativa cinematográfica.

Este pequeño milagro, cada vez más escaso en el cine actual, es posible gracias a una estructura impecable, una dirección a punto y actuaciones de un nivel sublime, tanto así que si le quitamos el audio de todas formas empatizamos y entendemos por lo que están pasando. Drive my car está plagada de escenas hermosas, sin embargo es especialmente notable la conversación en el coche entre Kafuku y Takatsuki. Mediante únicamente diálogo y en un viaje aparentemente tranquilo, la tensión y la lucha de poder escala hasta llegar a una revelación desgarradora que deja atónitos a espectadores y protagonista por igual. Debido a momentos como ese, en lo personal me daba lo mismo si la película duraba otras tres horas.

Drive my car es una experiencia conmovedora que traspasa lenguaje y cultura. Un ejemplo de como las grandes historias llegan directo al corazón y son capaces de quedarse ahí por mucho tiempo. Cine puro y duro, una obra de arte sublime. Hamaguchi, iré por ti.

Dirección: Ryusuke Hamaguchi Reparto: Hidetoshi Nishijima, Toko Miura Título original: Doraibu mai kâ País: Japón Año: 2021 Género: Drama Guion: Ryusuke Hamaguchi, Haruki Murakami Fotografía: Hidetoshi Shinomiya. Duración: 180 gloriosos minutos.