Todos somos Sergio Jadue

Ver El Presidente es ver nuestra sociedad chilena en el espejo. No es, por cierto, un reflejo muy feliz. Sergio Jadue, ex mandamás de la ANFP, cuyo caso de corrupción es la inspiración principal de la serie de Amazon Prime Video, no es más que el producto de esta copia feliz del Edén en donde lo único que vale es el éxito, incluso si para eso debemos aplastar a los demás y dejar el concepto de ética como una linda palabra de diccionario.

Si, El Presidente recurre en gran parte de su apuesta a la caricatura. Toma elementos de la realidad, los exagera y dramatiza. Acude a personajes que nunca existieron para conectar hechos y situaciones que probablemente ocurrieron tras un escritorio. Pero más allá de su estilo cartoon, en la esencia, en el fondo, todo es demasiado real. De no ser así, el reflejo no molestaría tanto.

El colombiano Andrés Parra asume el papel de Sergio Jadue, el presidente de la ANFP en cuyo mandato Chile alcanzó su primera Copa América. Su viaje comienza en La Calera, como un ambicioso y poco prolijo dirigente de segunda categoría, el que impensadamente se ve como un tonto útil, una herramienta para que los clubes más grandes desbancaran al entonces presidente, Harold Mayne-Nicholls y su protegido, el entrenador Marcelo Bielsa.

A través de 8 episodios muy bien llevados, vemos como “Sergito”, tal como lo llama en la ficción Julio Grondona, va aprendiendo como mezclarse en un mundo en donde llueve el dinero producto de coimas y negocios turbios, todo oculto bajo el manto del fútbol, un negocio mundial en donde lo que pasa en la cancha es lo menos importante.

El Presidente es bastante jugada por momentos. Esta suerte de parodia recuerda por largos pasajes a El Lobo de Wall Street de Martin Scorsese, con un arco argumental preciso que abarca el proceso de surgimiento, desarrollo y descomposición de Jadue y su entorno. El guion en este caso es sumamente eficaz, al igual que Walter White, en esta ficción Jadue logra pasar de pusilánime a un monstruo del engaño. En versión chilensis, claro está: usando la voz baja y haciéndose siempre el de las chacras.

Otro aspecto importante en el tratamiento del personaje son sus traumas sociales. Al igual que muchos compatriotas, es menospreciado por su origen. La ANFP es representada como un club de amigos en el que Jadue no solo debe cuajar, sino que debe conquistar. Un reino en manos de la elite. La estrategia de Sergito es bastante agresiva, pero a pesar de sus mañosos éxitos, nunca logra equipararse con el resto.

Técnicamente es impecable, logrando sus momentos más logrados en la recreación del Mundial 2014 y la Copa América 2015. Memorable la puesta en escena de la final en Santiago, con un Sergio Jadue ansioso de gloria a pesar de que ya estaba prácticamente condenado.

Andrés Parra es Sergio Jadue. Su interpretación es la que consigue el éxito de la serie. Sobre sus espaldas recaía el éxito o fracaso de la apuesta, y sin duda los productores no se equivocaron. Parra no solo recrea a la perfección la forma de hablar y los tics de Jadue, además asimila el acento y los modismos chilenos. Tanto es así que en otros países ya están poniendo los subtítulos para entender sus diálogos. Si, hablamos mal y afuera no nos entiende nadie.

Parra está muy bien acompañado. En un elenco plagado de actores chilenos haciendo de colombianos, venezolanos, argentinos o brasileños, la mexicana Paulina Gaitán interpreta a María Inés Facuse, la esposa de Sergio Jadue y “primera dama” de la ANFP. Aunque menos desarrollado, su arco argumental va a la par al del protagonista, siendo su actuación convincente a pesar  de que es evidente que tuvo que luchar más con los modismos chilenos. El tercer personaje en discordia es la agente del FBI, Lisa Harris, a cargo Karla Souza. La caracterización más atormentada, también de buen registro por parte de la mexicana.

Para los chilenos es agradable ver a Gonzalo Robles, Luis Gnecco (ya bastante habitual en series de corte internacional) y hasta el compadre Moncho en roles secundarios. Lástima que exceptuando a Gnecco y Daniel Muñoz como Jorge Segovia, el resto de los actores ni se molesta en adoptar el acento de origen de sus personajes.

La serie lo plantea desde el primer minuto: no todo lo que se puede ver en la serie es cierto. Hay mucha “pimienta” en la historia. Pero eso permite dar vida a un relato entretenido y altamente maratoneable (al menos su humilde servidor la vio en dos tandas sin experimentar cansancio mental o visual).  Pero el gran aporte de El Presidente no es la historia de corrupción en torno al FIFA Gate, es poner en la palestra nuestro débil código ético y los pobres valores que mueven a nuestra sociedad criolla, en donde se aplaude y es una especie de deporte nacional escalar posiciones no importando si es engañando o pisoteando al resto.

Si Chile fuera una persona, lo más probable es que sería Sergio Jadue.

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