Juego de Tronos: me sumé tarde a la fiesta y no me arrepiento

juego-tronos-7x07-escena-eliminada

Me sumé tarde a la fiesta de Juego de Tronos. Nunca comulgué con la serie hasta este verano en que pude ver, de manera desordenada, la casi totalidad de sus temporadas. Y si bien no se ha transformado en mi serie favorita ni mucho menos (Breaking Bad, Twin Peaks y Battlestar Galáctica aún ocupan los puestos de privilegio), finalmente entendí la razón de tanto fanatismo en torno a ella. Y la respuesta es bastante simple: porque es una muy buena serie.

Al igual que gran parte de ustedes, estuve muy atento a las alternativas y consecuencias de la gran Batalla de Invernalia, el combate final contra los muertos que era una de las líneas argumentales centrales en este drama que gira en torno al trono de hierro y cual de los personajes finalmente se sentará en él.

Mi percepción, en todo caso, es muy distinta a quienes han estado ocho años pendiente de la serie basada en el libro de George R.R, Martin. Para mi la espera ha sido apenas de semanas. Solo un par de días antes pude ver el capítulo que cerró la temporada siete. Así que no experimenté la alegría del reencuentro de esos personajes que no se habían visto desde las primeras temporadas. !Casi una década atrás¡

5cc38b02dd2c4

No he pasado por la angustia, no me he llenado la cabeza de teorías, no cuento las horas para el estreno del domingo. Pero viendo el fenómeno desde afuera, lo comprendo perfectamente. Juego de Tronos lo tiene todo: el viaje del héroe, intriga, personajes queribles, sorpresas que desencajan la quijada, todo adornado con un ambiente medieval que poco tiene que envidiar a lo hecho por Peter Jackson en la trilogía de El Señor de los Anillos (no en El Hobbit, no queremos recordar cosas malas, ¿cierto?)

Si bien el casting no es del todo efectivo desde mi punto de vista, en conjunto funciona a la perfección. Puede que el Jon Snow de Kit Harrington me parezca poco expresivo, pero el resto del elenco se encarga de elevarlo a la posición de elegido. Como un buen equipo de fútbol, el engranaje funciona cuando existe un buen técnico detrás. Y ese rol lo cumplen David Benniof y D.B. Weiss, los showrunners que supieron trasladar la intrincada trama de sus libros a un formato para todo público. De hecho, leí el primer libro (Juego de Tronos) y me di cuenta de lo complejo que era hacer de esa pieza literaria una obra de consumo masivo que destaca por su calidad en diálogo y construcción de personajes. De verdad me entusiasma que esta dupla se sume al universo de Star Wars.

juego-de-tronos-temporada-8-episodio-3-3

Existen capítulos que destacan por su espectacularidad, como la batalla de Aguas Negras, el de la Batalla de los Bastardos y el más reciente con el enfrentamiento final entre los vivos y la horda de zombies del señor de la noche, el que apresuradamente ya muchos catalogan como “el mejor de la serie”. Sé que es emocional y en general las personas solo se quedan con lo último que recibe el cerebro, el denominado efecto Kelly Bundy, pero tengo mis dudas si acaso es el mejor. El más espectacular sin duda, pero creo que hay más contendientes al título.

Y es que hay episodios para todos los gustos. Están aquellos más reflexivos, en donde las conversaciones que empujan la trama o establecen parámetros para lo que viene se acoplan con la acción más pura. La gran acción heroica de Arya Stark fue anunciada desde la temporada uno en pequeñas y grandes conversaciones. Solo ayer pudimos completar el puzzle. Bravo por los escritores, lo tenían planeado desde el inicio.

Estos cierres de arcos argumentales están elevando a la serie en una recta final que otros hitos televisivos no han sabido concluir de la mejor forma. Recordemos lo que pasó con Lost, una serie que nos cautivó con sus múltiples misterios y que finalmente no fue capaz de resolverlos todos. Stephen King les dijo a los showrunners de la misma que debían cerrar en la tercera temporada. Extendieron a seis. El consejo del viejo King era bueno. Vince Gilligan si supo cerrar de manera perfecta, en el momento justo, su Breaking Bad. Y en Juego de Tronos están tratando de hacer lo propio. Seamos justos, la serie está pidiendo a gritos un final, que en mi opinión está llegando de forma muy compacta, traicionando el trabajo fino de construcción mostrado hasta la temporada seis. Mi gran problema con el episodio de ayer es precisamente con la rapidez que acaba todo. Y claramente será la tónica de lo que queda de la serie.

Pero el viaje, corto en mi caso, ha valido la pena. Asumo que para el resto ha sido más satisfactorio y emocionante. A diferencia de los fanáticos, no padeceré el síndrome de abstinencia que les generará el final de la serie de HBO. Pero claramente subirse a última hora al carro de Juego de Tronos es una decisión que no lamento.

Vivan los Lannister.

58.jpg

Un comentario

Agregar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s