Los crímenes de la academia: un misterio que se cocina lento

Según Scott Cooper, director de Los crímenes de la academia (The pale blue eye en inglés), se tardó nueve años en escribir el guion de esta película, siempre pensando en Christian Bale como su protagonista. Y después de ver el film, basado en la novela del mismo nombre, no queda más que creerle. El realizador demuestra a través de su enfoque y narrativa que le gusta tomarse su tiempo para contar una historia.

Ambientado en 1830, la película transcurre durante la etapa del poeta Edgar Allan Poe como estudiante militar y el escándalo en la que se sume esta institución luego de que el cuerpo del cadete Leroy Fry (Matt Heim) aparece colgado de un árbol con el pecho cortado.

El ataque lleva a las autoridades a llamar al ex agente de policía de Nueva York, Augustus Landor (Bale) para investigar el caso, con la esperanza de atrapar al asesino antes de que surjan nuevos crímenes. Será en este momento donde el investigador necesitará la ayuda de un cadete que sepa cómo se maneja el lugar y pueda ayudarlo a investigar el caso. Es por esta razón que Landor recluta a un joven y entusiasta Poe (Harry Melling) para que lo ayude en su misión.

Camina, no corras

Como ya mencionamos, la forma de abordar este misterio por parte de Cooper, es un tema de timing narrativo. No tiene ninguna intención en apresurarse, siguiendo el patrón de conducta del propio protagonista, que habla y se mueve con una inquisidora lentitud. Pero a diferencia del detective, Cooper si se tarda en encontrar el ritmo adecuado para que el film prospere. De hecho, es probable que nunca logre acertar en este apartado para que el relato fluya con mayor naturalidad.

No mal entender, Los crímenes de la academia resulta ser una película interesante y atrapante, amén de una excelente puesta en escena, un misterio lleno de giros y un elenco que incluye al nonagenario Robert Duvall entre sus filas. A pesar de su apuesta lúgubre, realista y depresiva, el espectador puede llegar a sentirse cómodo con la propuesta de Cooper.

La naturaleza humana, expuesta sin tapujos en un ambiente opresivo como es una escuela militar, es el eje de esta historia. Motivaciones, temores, culpas y engaños, todo tan propio de nuestra especia, conductas que salen a la luz de manera brutal cuando las personas sienten que todo se viene abajo. Detrás de toda esta puesta en escena, siempre existe una explicación más terrenal de lo que le gustaría al común de la gente.

La cinta teje una trama convincente en este aspecto, sin embargo, falla al plantear la faceta más espiritual de la historia. Claro, si tenemos a Edgar Allan Poe como un detective sensible y novato, no se podía esperar otra cosa. En varios pasajes del film se establece el punto de que los muertos continúan hablándole a los vivos, en más de una forma. En mi caso, Cooper mezcla dos ideas que no cuajan del todo bien. Mientras el misterio terrenal convence, el espiritual aporta poco, principalmente porque no resuelve del todo la premisa, dejando esta pata de la mesa algo coja. Además, es capaz de quitar tensión genuina al film, algo de lo que también adolece.

Mucho más evidente es la postura de Cooper frente a lo que considera como los efectos deshumanizantes a la hora de militarizar a los jóvenes, una postura que explicita el personaje de Landor. Aunque parezca que esta visión de mundo no encaja con los acontecimientos, lo cierto es que en el cierre todo tiene sentido, es más, termina siendo la clave de todo. El realizador, en este apartado, cumple con impactar al espectador, incluso al más avezado.

Misterio en la balanza

Los crímenes de la academia es una película que tiene muchos aspectos positivos que la hacen altamente recomendable, sobre todo a quienes disfrutan del thriller y el cine de época. Por momentos se arrastra demasiado, es verdad, pero es una cocción lenta que funciona al llevar al público por caminos oscuros y estrechos que solo acrecientan el interés por el desenlace. Tal como si se tratara de un corazón delator, la respuesta estaba ahí, palpitando en cada cuadro y cada diálogo.

Los crímenes de la academia ya se encuentra disponible en Netflix.

THE PALE BLUE EYE. Año: 2022. Director: Scott Cooper. Cinematografía: Masanobu Takayanagi. Música compuesta por: Howard Shore. Elenco: Christian Bale, Harry Melling, Lucy Boynton, Gillian Anderson, Timothy Spall. Distribuida por: Netflix. Basada en: The Pale Blue Eye de Louis Bayard. Duración: 128 minutos.

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