Megalodón: no era necesario un bote más grande

La idea de un mega tiburón generando el caos a través de su irrefrenable paso por el océano era, simplemente, irresistible. Pero lamentablemente, lo menos interesante de Megalodón es precisamente la bestia.

Todos los que han visto el tráiler de Megalodón saben de qué va esta peli. Una expedición al fondo del mar libera por error a un tiburón gigante que se encontraba oficialmente extinto hace millones de años. Y lamentablemente, dicho trailer es mejor que el film.

John Turtelbaub dirige esta película. Se trata de un director de oficio del que suelo disfrutar mucho sus películas, como Wall like a Man y la saga de La Leyenda del Tesoro Perdido con Nicholas Cage. Pero acá, derechamente, nunca llegó al tono que necesita una película de este tipo.

Su principal problema es que durante una hora, la mitad de todo el metraje, la película se encarga de generar una expectativa en torno al monstruo y las consecuencias de su liberación que simplemente no logra cumplir. De hecho, es esa primera hora, que narra el rescate de un equipo atrapado en Las Marianas y que finalmente provoca la llegada del Megalodón, lo más interesante de la película.

Cuando el bicho finalmente hace acto de presencia y se muestra es toda su majestuosidad es que la cinta pierde casi toda su gracias. Trata de seguir la fórmula de Tiburón, sin duda el peak de este subtítulo género, y a pesar de que por instantes se acerca, nunca lo logra. Quizás se le pide demasiado, ya que se compara con una obra maestra de Spielberg. Pero nadie obligó a Turtelbaub a seguir ese camino.

Pareciera que no pasará nada, que el tiburón es una permanente amenaza que nunca se concreta. Hay pocas víctimas, poco gore, povo suspenso, poco de todo. Es un desperdicio de la bestia y por ende todo lo que hacen los actores por mantener el relato interesante no termina de cuajar.

Jason Statham, protagonista heroico de la peli, lo hace bien como el héroe de acción renegado que busca salvar el día, pero me na vez más demuestra que su base talento explotó en una mala época. Sus habilidades harían lucido mucho mejor en los 80 o 90.

Lo positivo, como la ya lo mencioné, es la factura técnica y el elenco en general, que está bien afiatado, como es común en las películas de Turtelbaub. Y es quizás lo único que mantiene la cinta a flote durante esos últimos 45 minutos que se suponen era el clímax y se transforman en todo lo contrario.

El año 1975 el jefe Brody pedía un bote más grande para enfrentar al Tiburón de Spielberg. Ahora tenían un barco más grande y lo cierto es que para esta versión inocua de la bestia, no era necesario.

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