
Para muchos, Paul Thomas Anderson es el director vivo más talentoso. Son claramente aseveraciones que se dicen en el calor de los debates y dan por ciertas apreciaciones que sólo el tiempo validará. Como ejemplo: Stanley Kubrick jamás fue catalogado como “genio” en su peak; esta convicción nació mucho después y se acrecentó luego de su muerte. Más allá de eso, lo cierto es que Paul Thomas Anderson es una de las voces artísticas más importantes y relevantes de los últimos cuarenta años. Desde Magnolia, pasando por la espectacular There Will Be Blood y la magnífica Phantom Thread, no cabe duda de que su forma de mirar el cine es única y poderosa.
Con One Battle After Another (Una batalla tras otra) vuelve a reafirmar aquello. La cinta es su primer ejercicio cercano a lo que el mainstream podría calificar como un film de acción clásico. Pero nada más alejado de la realidad. Es una mezcla de comedia, acción y profunda reflexión social sobre el impacto que tienen en la sociedad los pensamientos extremos. La lucha social se enfrenta a la mirada capitalista y racista de la élite, en un juego que no termina jamás, que sólo se potencia con cada generación y desemboca en un enfrentamiento que, más que ideológico, es un combate vacío donde triunfa el odio y el desprecio.
Y ojo, que esta lectura no es la única válida. Esta es una de esas películas que inician cuando salen los créditos en pantalla. Porque para algunos habla sobre el envejecer, para otras de la pérdida de las convicciones, para el resto sobre el poder y la traición. Y son todas válidas.

Los personajes están bien escritos y actuados. Un elenco de lujo encabezado por Leonardo DiCaprio como Bob Ferguson, un ex revolucionario que debe cuidar a su hija Willa que se ve arrastrada a un mundo que ya había olvidado. Un grupo actoral en donde también brillan Benicio del Toro y Sean Penn. Del Toro encarna a Sergio, un sensei tranquilo, relajado, que enfrenta el peligro con calma e inteligencia, mientras que otra leyenda como Sean Penn asume el rol de un militar obsesionado y racista —el capitán Lockjaw—, que se transforma en el principal antagonista del film. Los secundarios no son meros rellenos: cada uno aporta una textura distinta al tejido narrativo, ya sea la traición, la esperanza, el desencanto o la risa amarga.
La edición se adapta a cada acto: cuando el tono es comedia, el montaje se abre; cuando el drama se impone, los cortes se prolongan; y cuando es acción, la cámara se mueve sin perder el pulso. El uso de la perspectiva en la persecución final es algo que, definitivamente, no se ve muy a menudo: se respira la tensión de la velocidad, la tensión del perseguidor, el grito silencioso del que huye y la angustia de quien pretende ir al rescate. Esa secuencia sola podría inscribirse entre una de las mejores persecuciones en la historia del cine moderno.
Una batalla tras otra es una fantástica historia que le dará al espectador todo lo que necesita: acción, risas, increíbles personajes y más de una sorpresa. Esto es cine de autor con mentalidad de espectáculo, manteniendo siempre el estilo. Esta película pasa directamente a ser una de las imperdibles del año y, lo más probable, una de las candidatas a la próxima temporada de premios.

Ficha técnica
- Título original: One Battle After Another
- Título en español: Una batalla tras otra
- Dirección: Paul Thomas Anderson
- Guion: Paul Thomas Anderson, basado libremente en la novela Vineland de Thomas Pynchon
- Música: Jonny Greenwood
- Fotografía: Michael Bauman (y en algunos listados también Paul Thomas Anderson)
- Montaje: Andy Jurgensen
- Producción: Paul Thomas Anderson, Sara Murphy, Adam Somner; productora ejecutiva Will Weiske.
- Distribución: Warner Bros. Pictures
- País: Estados Unidos
- Duración: 161-162 minutos
- Reparto principal:
- Leonardo DiCaprio como Bob Ferguson
- Sean Penn como Capitán Lockjaw
- Benicio del Toro (rol no especificado claramente en la ficha técnica disponible)
- Teyana Taylor como Perfidia Beverly Hills
- Regina Hall, Chase Infiniti, Alana Haim, Wood Harris entre otros