
Desde la primera escena, la película dirigida por Matt Shakman despliega su apuesta visual: una estética retro‑futurista ambientada en una Nueva York inspirada en los años 60, con avances tecnológicos sorprendentes que evocan los sueños de la era espacial. Esta puesta en escena marca la diferencia frente a apuestas recientes del género, apostando por la fidelidad al cómic clásico creado por Stan Lee y Jack Kirby en 1961.
Ambientada en la Tierra‑828, cuatro años después de haber recibido poderes cósmicos, Reed Richards (Pedro Pascal), Sue Storm (Vanessa Kirby), Johnny Storm (Joseph Quinn) y Ben Grimm (Ebon Moss‑Bachrach) viven como una unidad familiar fuerte. Cuando descubren que Galactus, un dios devorador de planetas, amenaza la Tierra, y su heraldo, Silver Surfer (Julia Garner), exigen el bebé nonato de Sue como pago, deben enfrentar tanto decisiones éticas como desafíos intergalácticos. A lo largo de un plan desesperado que incluye portales galácticos y enfrentamientos en Times Square, la familia demuestra su cohesión emocional, aunque con pérdidas dolorosas, hasta recuperar la esperanza redentora como núcleo central del film.
Este filme retoma el optimismo heroico y el sentido de familia que caracteriza a los Fantásticos, en contraste con los tonos oscuros de Nolan o los excesos visuales de Snyder. Marvel parecía buscar desesperadamente recuperar ese espíritu original tras la saturación de fórmulas convencionales. Aquí lo logra con una propuesta más orgánica y fiel a su legado: los personajes aparecen como un equipo ya consolidado, no como una versión reinventada de sí mismos.

El guion, obra de Jeff Kaplan, Ian Springer, Josh Friedman, Peter Cameron y Eric Pearson, es estructuralmente limpio, equilibra tensión dramática y tensión familiar, y evita redundancias. Por momentos parece demasiado matemático, pero eso también permite que cada personaje aporte una dimensión emocional clara.
Pedro Pascal lidera como Reed con una presencia intelectual convincente. Vanessa Kirby aporta una Sue que brilla con matices inéditos: como madre embarazada, su arco emocional añade tensión y profundidad. Joseph Quinn y Ebon Moss‑Bachrach ofrecen química natural como Johnny y Ben, generando empatía inmediata. Julia Garner, como la versión femenina del Silver Surfer, tiene un breve pero efectista rol.
La música de Michael Giacchino aporta una atmósfera optimista y ensueño retro, evocando sensaciones clásicas de la ciencia ficción de los 60, que encontramos pocas veces en el UCM. Visualmente, la narrativa se arriesga con efectos prácticos y decorados que recrean un universo tangible, desde el laboratorio de Reed hasta tiendas de Yancy Street, evitando depender exclusivamente del CGI.

La llegada de Galactus (Ralph Ineson) ofrece la mejor secuencia de la película: imponente y silenciosa, un dios cósmico que impone sin muchas palabras. Sin embargo, más allá del espectáculo, su desarrollo dramático resulta limitado.
En términos generales, la cinta es sólida: estructura clara, guion eficaz, actuaciones que enamoran. Pero no logra emocionar como esperaba: cumple con el manual y revisita el origen de forma respetuosa, sin grandes sobresaltos. Ese entusiasmo original, ese salto innovador —como los de Nolan o Matt Reeves con Batman— aquí solo queda en la promesa. Aun así la audacia de evocar la esencia, de proponer un mundo atemporal y familiar, destaca frente al cine de superhéroes reciente, un respiro en un universo saturado.

Ficha técnica
- Título original: The Fantastic Four: First Steps
- Dirección: Matt Shakman
- Guion: Jeff Kaplan, Ian Springer, Josh Friedman, Peter Cameron, Eric Pearson
- Reparto principal: Pedro Pascal (Reed Richards), Vanessa Kirby (Sue Storm), Joseph Quinn (Johnny Storm), Ebon Moss‑Bachrach (Ben Grimm), Julia Garner (Shalla‑Bal / Silver Surfer), Ralph Ineson (Galactus), Paul Walter Hauser (Mole Man), Natasha Lyonne, Sarah Niles.
- País: Estados Unidos
- Año: 2025
- Duración: 124 minutos.
- Productora: Marvel Studios
- Distribuidora: Walt Disney Studios Motion Pictures