“La Zona de Interés”: Cuando decidimos mirar para otro lado y dejar que el mal triunfe

Basada en la novela homónima de Martin Armis, “La Zona de Interés”, dirigida por Jonathan Glazer, nos sumerge en un relato histórico que sigue la vida del comandante del campo de concentración de Auschwitz, Rudolf Höss, y su esposa, quienes residían a escasos 200 metros de las cámaras de gas, separados apenas por un muro que simboliza la distancia entre la tragedia y la indiferencia.

A través de la historia de Höss, interpretado magistralmente por Christian Friedel, nos enfrentamos a la “banalidad del mal”, un concepto acuñado por Hannah Arendt que examina la justificación de actos atroces en nombre del deber y las normas establecidas. Glazer nos presenta una visión cruda y sin concesiones de este fenómeno, evitando el sensacionalismo y optando por una narrativa que ahonda en la complejidad moral y psicológica de sus personajes.

La película adopta un enfoque costumbrista, similar al estilo de Silvio Caiozzi en “Julio comienza en Julio”, mostrando la vida cotidiana de una familia nazi arraigada en Auschwitz. A través de imágenes poderosas y evocadoras, Glazer disecciona la falta de empatía y el desprecio hacia el sufrimiento del otro, revelando cómo la maldad se esconde bajo la apariencia de la normalidad. Evita lo grotesco y lo explícito, optando por imágenes potentes que revelan la atrocidad cotidiana, como los niños coleccionando dientes como si fueran láminas para un álbum.

En un giro perturbador, Glazer retrata a Höss y su esposa no como monstruos despiadados, sino como individuos ordinarios que se consideran a sí mismos ciudadanos ejemplares, simplemente cumpliendo con su papel en el régimen nazi. Esta normalidad aterradora solo prospera en la indiferencia de los espectadores, recordándonos que los genocidios no se llevan a cabo en solitario.

En el papel de Hedwig Hensel, la esposa de Höss, Sandra Hüller ofrece una actuación llena de matices, retratando a una mujer atrapada en la red de complicidad y negación que rodea a su esposo. La película no juzga a sus personajes, sino que los presenta como seres humanos complejos y ambiguos, atrapados en un sistema de crueldad y violencia.

“La Zona de Interés” es una experiencia cinematográfica intensa que nos invita a reflexionar sobre la capacidad del ser humano para el mal. Glazer nos hace contemplar un mundo donde la banalidad y la barbarie coexisten, recordándonos que los genocidios no ocurren en el vacío, sino bajo la mirada indiferente de aquellos que eligen no ver.

En resumen, “La Zona de Interés” es más que una película, es un recordatorio inquietante de nuestra capacidad para el mal y la necesidad urgente de confrontar nuestra historia para construir un futuro más humano.

Ficha Técnica:

Nombre original: The Zone of Interest

Dirección: Jonathan Glazer

Reparto: Sandra Hüller, Christian Friedel, Ralph Herforth, Max Beck, Marie Rosa Tietjen

Nacionalidad: Reino Unido

Duración: 105 minutos