Mank

Ciudadano Kane fue una película que rompió todos los esquemas de su época, en aquel lejano 1941. Orson Welles fue el responsable de dirigirla y protagonizarla, dando forma a una genialidad considerada como una de las más grandes obras maestras de toda la historia del cine, alabada por su música, fotografía y estructura narrativa.

También fue víctima del boicot más reconocido y documentado en la industria cinematográfica, debido a que el film era una evidente parodia a William Randolph Hearst, el magnate de la prensa amarilla estadounidense, influyente en todos los círculos de poder de Estados Unidos, incluyendo por supuesto a los estudios de cine.

Al recordar esta historia, usualmente es Orson Welles quien es catalogado como el héroe que se resistió a hipotecar su libertad creativa para evitar su caída en el medio. Pero en el equipo responsable del film también existió otra polémica, que envuelve a Herman J. Mankiewicz, guionista de gran talento que fue contratado por Welles para escribir su película.

Mank, la más reciente película del talentoso director David Fincher y que ya está disponible en Netflix, se concentra precisamente en este lado b de la historia, contándonos la última batalla de un escritor en declive, que sabe que está acabado, pero también es consciente de que ha parido una obra maestra.

Fincher, meticuloso como siempre, nos adentra en el cine de los años 30, mostrándonos como se manejaba la industria de la época. En medio de todo esto se encuentra Mank, interpretado por un sólido Gary Oldman, un peón que con labia y simpatía sobrevive en este mundo, ocultando sus preocupaciones bajo un prisma de humor y mucho alcohol.

El trabajo de Fincher como narrador es, una vez más, magnífico. Su obra funciona al mismo tiempo como homenaje, crítica, reflexión sobre la naturaleza humana y una pieza de séptimo arte bien cuidada. Filmada a la usanza de la época, el realizador se preocupa de los más ínfimos detalles para recrear esa experiencia.

Mank conversa durante todo el metraje con su obra madre. Existe una relación evidente entre como Fincher nos cuenta la historia con la ya mencionada Ciudadano Kane. Los tiempos narrativos, los flashbacks y hasta los planos nos invitan a revisitar la obra culmine del cine estadounidense,  jugando también con un misterio que solo se revela al final del film.

Gary Oldman es quien carga con casi toda la película, siendo el protagonista indiscutible. Nos presenta un personaje lleno de capas, complejo, pero al mismo tiempo nos hace empatizar a pesar de sus bemoles. Y para el espectador es importante enganchar con el personaje central, ya que de no ser así toda la emocionalidad del film se va por el retrete muy velozmente.

Pero Fincher no solo acertó al sumar a Oldman en el elenco. Amanda Seyfried dignifica a Marion Davies, esposa de Randolph Hearst y cuya imagen quedó seriamente dañada en Ciudadano Kane. También es especialmente convincente  Lily Collins como la asistente de Mank, que durante varios pasajes nos permite analizar de manera más íntima al escritor. Finalmente Charles Dance consigue que su Hearst sea tan benevolente como despiadado, alejado en todo caso del estereotipo de villano con el que se suele retratar a esta figura histórica.

Hay que mencionar que el guion de Mank, escrito por el padre del director, Jack Fincher, no trata de ser objetivo a la hora de contar su historia.  Desde el primer minuto se pone de parte del guionista, dejando de lado la visión de Welles, un personaje que siempre es retratado en esta película de manera difusa, desmitificándolo como persona, más no como realizador. La polémica entre quién fue el responsable del guion de Ciudadano Kane hasta hoy no es suficientemente clara (ambos compartieron créditos y el único Oscar que ganó la película).  

Puede que esta omisión moleste a parte de la audiencia más informada, sin embargo no es lo más relevante a la hora de comentar esta película, que ya se eleva como lo mejor en un año en que el cine se ha visto relegado al streaming debido a la pandemia.

La obra de Fincher es una maravilla técnica, con una fotografía increíble y una puesta en escena que nos transporta a otra época. Retrata el alma y el espíritu del Hollywood clásico, con sus luces y sombras, plasma la dualidad de los grandes genios y se atreve a establecer un establishment político que crítica al capitalismo desatado.

Mank es una película notable, compleja y al mismo tiempo divertida. Imperdible en una época que, de paso, se está transformando en un cisma para la industria y el arte cinematográfico.

Título original: Mank

Año: 2020

Duración: 132 min.

País: Estados Unidos

Dirección: David Fincher

Guion: Jack Fincher

Música: Trent Reznor, Atticus Ross

Fotografía: Erik Messerschmidt (B&W)

Reparto: Gary Oldman, Amanda Seyfried, Arliss Howard, Charles Dance, Tom Burke, Lily Collins, Tuppence Middleton, Tom Pelphrey, Ferdinand Kingsley, Jamie McShane, Joseph Cross, Sam Troughton, Toby Leonard Moore, Leven Rambin, Madison West, Adam Shapiro, Monika Gossmann, Paul Fox, Jessie Cohen, Amie Farrell, Alex Leontev, Stewart Skelton, Craig Robert Young, Derek Petropolis, Jaclyn Bethany, Arlo Mertz

Productora: Netflix. Distribuida por Netflix

Duración: 2 horas, 12 minutos

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